lunes, 30 de enero de 2012

"Marnie, la ladrona" (1964)































Cualquiera que se haya pasado por aquí se habrá dado cuenta que "Marnie, la ladrona" es una de mis películas favoritas. Justamente no es de las más alabadas de Alfred Hitchcock, aunque últimamente la crítica tiende a revalorizarla. Es cierto que los efectos especiales a veces dejan mucho que desear con algunos decorados pintados y algunos efectos de cámara un tanto torpes, pero en conjunto me parece una película muy estimable. Reconozco que la he visto muchas veces y también me he leído la novela homónima de Winston Graham, que es bastante diferente de la versión cinematográfica, pero aún así la adaptación está bien resuelta e incluso el autor estuvo contento con el resultado.

El argumento es ciertamente morboso y bastante osado por los temas que trata teniendo en cuenta la época en que fue rodada. La violación dentro del matrimonio, prostitución, frigidez sexual, etc, no eran temas habituales y este pudo ser uno de los motivos por los que fuera un fracaso de taquilla en EEUU. En Europa si que tuvo relativo éxito, quizás por el mismo motivo (no hay más que ver la publicidad de la película al ser catalogada de "suspense sexual").

Argumento: Marnie, una joven cleptómana, frígida y mentirosa se ve obligada a casarse con su jefe que la ha pillado robándole. A partir de ahí comienza una lucha por averiguar el enigma de Marnie y entender todos sus problemas. Marnie, interpretada por Tippi Hedren, es una típica heroina hitchcoriana: rubía, fría y distante, como le gustaban al señor Hitchcock y del mismo patrón de sus estrellas favoritas, siendo Grace Kelly el mejor ejemplo. Los problemas psicológicos de influencia freudiana son también muy usuales en su filmografía. Así la crítica compara a la protagonista con el personaje de James Steward en Vértigo por las fobias que ambos tienen, o con Janet Leigh en Psicosis, al ser personajes parecidos por ser amigas de lo ajeno y físicamente similares, aunque sexualmente radicalmente diferentes.

A mí me gusta mucho el inicio de la película, muy de Hitchcock creando el suspense sobre un personaje tan volátil y camaleónico con sus robos y cambios de personalidad y del que sabemos por terceras personas. Toda la película gira alrededor de Marnie, que aunque es cierto que puede ser una personalidad poco creíble, crea un halo de misterio, que hace querer averiguar que esconde. Me gusta la fuerza y determinación y al mismo tiempo fragilidad de la protagonista; sus miedos y desarraigo que la hacen ir de un sitio a otro empezando de cero y reinventándose (siempre huyendo, como el título de este blog). Y por supuesto, su elegancia sesentera y altivez misteriosa. Y sobretodo me encanta el personaje de Mark Rutland, ese depredador que está al acecho en busca de su presa, inteligente y tierno, que Sean Connery interpreta magistralmente. También me parece muy atractivo, todo hay que decirlo.

Creo que son personajes complejos, pero complementarios: uno escapa y el otro persigue, pero en el fondo ambos se necesitan. Me parecen muy buenos los diálogos y las luchas dialécticas de los protagonistas, donde se aprecia la química entre ellos. Por ejemplo, en el coche de vuelta a Filadelfia o cuando Mark intenta psicoanalizar a Marnie. Quizás no me atraiga tanto el final, un poco melodramático para mi gusto, pero en cierta manera lógico si se quiere explicar un comportamiento tan extraño y fuera de lo común como es el que presenta el personaje de Marnie.

También destacaría la música de Bernard Herrmann, que le da ese ambiente tan especial a la película, en la que fue su última colaboración con Hitchcock, después de haber creado la música de infinidad de películas de este director. Y también recordar lo que se supone una chapuza de decorado y que ahora los críticos discuten su significado. El puerto que aparece al final de la calle donde vive la madre de Marnie no tiene salida al principio de la película, pero sí al final. Además coincide con el fin de la tormenta y la salida del sol. Quizás hasta los vidas más oscuras y retorcidas tienen esperanza.

viernes, 27 de enero de 2012

Vanessa Paradis - Il y a

No soy muy aficionada a la música francesa, la encuentro demasiado lenta y melancólica con sus penas de amor. Por supuesto, no se puede generalizar de esa manera y hay canciones que me gustan mucho. Un ejemplo es "Il y a" de Vanessa Paradis. La escuchaba en el coche y tuve la suerte de entender lo suficiente para poder encontrarla en internet. Me gusta la voz tan dulce de Vanessa Paradis y la letra tan poética. Es una canción agradable de oír. Os dejo el vídeo y la letra.
Como curiosidad el vídeo clip fue dirigido por su pareja, Johnny Depp, que también aparece en el vídeo.
Espero que os guste.


http://www.youtube.com/watch?v=hm7z_NCCZWk&ob=av2e


Il y a là la peinture
Des oiseaux, l'envergure
Qui luttent contre le vent
Il y a là les bordures
Les distances, ton allure
Quand tu marches juste devant

Il y a là les fissures
Fermées les serrures
Comme envolés les cerfs-volants
Il y a là la littérature
Le manque d'élan
L'inertie, le mouvement

Parfois on regarde les choses
Telles qu'elles sont
En se demandant pourquoi
Parfois, on les regarde
Telles qu'elles pourraient être
En se disant pourquoi pas

Il y a lalala
Si l'on prenait le temps
Si l'on prenait le temps
Il y a là la littérature
Le manque d'élan
L'inertie, le mouvement

Parfois on regarde les choses
Telles qu'elles sont
En se demandant pourquoi
Parfois, on les regarde
Telles qu'elles pourraient être
En se disant pourquoi pas
Il y a là les mystères,
Le silence sous la mer
Qui luttent contre l'temps
Il y là les bordures
Les distances, ton allure
Quand tu marches juste devant

Il y a là les murmures
Un soupir, l'aventure
Comme emmêlés les cerfs-volants
Il y a là la littérature
Le manque d'élan
L'inertie le mouvement

Parfois on regarde les choses
Telles qu'elles sont
En se demandant pourquoi
Parfois, on les regarde
Telles qu'elles pourraient être
En se disant pourquoi pas

Parfois on regarde les choses
Telles qu'elles sont
En se demandant pourquoi
Parfois, on les regarde
Telles qu'elles pourraient être
En se disant pourquoi pas

miércoles, 25 de enero de 2012

Cranford

Últimamente me estoy aficionando a las miniseries de televisión que produce la BBC. Me refiero a las adaptaciones de clásicos de la literatura. Los guiones suelen ser fieles al original y tienen un estupendo reparto de actores, algunos son rostros conocidos de la gran pantalla, pero en general muy buenos profesionales formados en el teatro. También se esmeran con los detalles en la puesta en escena con el vestuario, la música, etc. Y consiguen hacer revivir esa imagen británica de verdes campiñas y pueblecitos encantadores, mansiones señoriales y educación flemática inglesa.


El título de este post se refiere a una de estas series: "Cranford", que tuve el placer de ver no hace mucho. Está basada en tres novelas del mismo nombre escritas por Elizabeth Gaskell entre 1849 y 1858 y que no he leído, aunque parece ser que la serie es fiel a ellas. La producción y dirección de la serie es la misma que la de la famosísima adaptación de "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen que se hizo en 1995. Quizás otro día hable de ella. El reparto es excepcional. Lo encabeza Judi Dench, una actriz con una larga y sólida carrera teatral y cinematográfica, con algún oscar en su haber entre otros premios y una cara conocida en diferentes producciones británicas y americanas. Es muy camaleónica y en todos los papeles que la he visto actuar, simplemente me ha encantado. El resto del reparto también es excepcional, algunas caras aparecen en otras series inglesas y en general se puede decir que todos los personajes son creibles, a diferencia de muchas producciones americanas.

"Cranford" es un pueblo inglés y la historia, situada alrededor de 1840, nos cuenta la vida cotidiana de sus habitantes y los cambios que se producen, como la llegada de nuevos personajes o de hechos tan significativos como la construcción de una vía de tren. La historia gira principalmente alrededor de un grupo de señoras de edad, que se consideran las portadoras de las buenas costumbres. Sin embargo, las historias que se suceden ponen a prueba a estas honorables damas y su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos. Es deliciosa con sus historias tristes, alegres, divertidas, en fin, variadas como la vida misma. Cuesta parar de seguir viendo capítulos, pues dan ganas de verlos todos de una sentada. Lo que no es muy recomendable, ya que son 470 minutos. Yo me la ví en tres días, pero reconozco que algún día me acosté bastante tarde.

¡¡¡Una serie muy recomendable!!!