viernes, 7 de junio de 2013
La ciudad
Constantin Cavafis (Alejandría 1863-1933)
La ciudad
"Dices: «Iré a otra tierra, a otro mar,
otra ciudad mejor que ésta encontraré.
Todos mis esfuerzos son una condena y
casi muerto está mi corazón.
¿Hasta cuándo podré, aquí, languidecer?
Adonde vea, cualquier cosa que mire,
veo las negras ruinas de mi vida aquí
donde he gastado tantos años,
desperdiciados, destruídos totalmente»
No encontrarás otra tierra, otro mar.
La ciudad te perseguirá.
Caminarás las mismas calles, envejecerás en los mismos barrios,
en las mismas casas encanecerás.
Aquí terminarás, no esperes nada mejor.
No hay barco para ti, no hay camino.
Como has destruido aquí tu vida,
en esta angosta esquina de la tierra,
así las has destruido en todo el mundo."
Oscuro poema que un amigo colgó en su página, supongo que reflejando su estado de ánimo. Espero que sea un sentimiento pasajero. Es muy bello y desolador. Sin embargo, yo prefiero del mismo autor Ítaca, que aparece en una de las primeras entradas de este blog. Aquel lo descubrí en un momento en el que pasaba una mala época y se convirtió en todo un referente vital. Mi estado de ánimo era similar al que refleja este poema tan triste y desesperanzador. La otra cara de una misma moneda. Ante una situación de crisis y contemplar la propia existencia se puede caer muy fácilmente en la melancolía, que te impide ver más allá de la negrura que te envuelve. Ítaca, por otro lado, presenta esa situación como una experiencia que te permite avanzar, crecer y hacerte más sabio. Se puede cambiar el paisaje, huir, pero los problemas siguen ahí, se arrastran solamente. Hay que aprender a enfrentarse a ellos para continuar la vida.
La ciudad que escenificaría para mí este poema, es París. Bella ciudad, de la que guardo gratos recuerdos y otros más amargos.
Cada siete olas
¡Ufff! En cuanto me descuido ya ha pasado un año. Ha sido un año de muchos cambios, y yo creo que para bien.
Retomo el blog con la misma filosofía de antaño: sin pretensiones. De ahí, quizás, el resultado tan caótico que hace que sea un batiburrillo de cosas sueltas.
Pues vuelvo a la carga con la continuación de la novela "Con el viento del norte". Hace ya unos meses que me leí la continuación, "Cada siete olas", y puedo decir que es bastante aceptable. Me la leí de un tirón. La estructura en formato correo electrónico hace muy ágil la lectura. Y el autor tiene su mérito en poder mantener el interés, de una forma bastante plausible, en una historia que parecía agotada. La dialéctica de la protagonista hace que sea más o menos creíble, o lo suficiente para seguir leyendo la historia hasta el final.
Como lectura para desconectar está bien, pero ya está. Quizás sería interesante ver una adaptación cinematográfica de esta historia de amor, aunque sería todo un desafío para un guionista por el formato email de la novela, clave en el desarrollo de la historia.
Bueno, para los que leyeron mi anterior post, hace ya más de un año (¿quién se acordará a estas alturas?), pues decir, que sí, que hay happy end. (No podía ser de otro modo). Y no creo que el autor se atreva con una tercera entrega, ya sería muy arriesgado y habría peligro de saturación de unos personajes que no creo que den más de sí.
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