Ayer volví a ver esta magnífica película y me encantó (de nuevo). Ando con las hormonas un poco alteradillas, así que era propensa a emocionarme. La película protagonizada por Ethan Hawkes y Julie Delpy es la continuación de "Antes del amanecer" (1995), una película de bajo presupuesto ambientada en Viena, en donde unos desconocidos, un chico estadounidense y una francesa, pasan unas horas juntos hablando sobre la vida antes del amanecer. El final de la película dejaba abierta la posibilidad de una segunda parte, como así fue.
"Antes del atardecer" recupera estos personajes en la treintena, en París, y repasa de una forma muy natural la evolución y aspiraciones de cada uno. Es interesante saber que los actores participaron junto con el director en el guión de la película aportando su visión del personaje. Así, por ejemplo, un desmejorado Ethan Hawkes, que estaba pasando por su divorcio con Uma Thurman, también pasa por una situación similar en la película.
Los personajes ante su reencuentro nueve años más tarde dan al principio la imagen de que todo les va bien. Es la química especial entre ellos y a medida que avanza el diálogo, por un lado, totalmente natural, que surgen todos los conflictos y sus fracasos no superados. Vemos como esa noche que pasaron juntos unos años antes en Viena les marcó para siempre y los dos intentan buscar lo que un día quizá perdieron y no lograron encontrar con otras parejas. El final es menos abierto que la película anterior y quizás es lo que los espectadores esperaban. Al menos yo.
Me gusta mucho la localización de la película y el paseo por la misma, un poco fuera de lo típico. Gracias a una amiga que me "obligó" a visitar algunas localizaciones del film, tuve el placer de conocer sitios nuevos de París, como la librería "Shakespeare and Company" y el "Le pure café", paseo poco improbable por la distancia.
Quizás por estar en la treintena y tener problemas similares a los de los protagonistas, esta película me gustó más que la anterior (a pesar del tópico que las segundas partes nunca fueron buenas), aunque tendría que volver a ver la primera. Otro día será.