miércoles, 5 de octubre de 2011

Hold your horses. 70 million






















http://www.youtube.com/watch?v=erbd9cZpxps

Hace unos días vi este simpático video clip y me encantó. Es una idea muy original la de los siete miembros del grupo de representar diferentes obras de arte y también un desafío intentando descubrir cuántas se conocen. Además la canción es pegadiza y ya hace un par de días que no me la puedo quitar de la cabeza. El grupo me resultaba desconocido y lo único que he leído de ellos es que son franco-americanos.


Aquí tenéis el listado de las obras que aparecen en el vídeo:


La última cena de Leonardo da Vinci.

El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli

Lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp de Rembrandt

Retrato de Enrique VIII de Hans Holbein el joven

La joven de la perla de Johannes Vermeer

La balsa de medusa de Théodore Géricault

La muerte de Marat de Jacques-Louis David

La creación de Adán de Miguel Ángel

El hijo del hombre de René Magritte

Composición en rojo, azul y amarillo de Piet Mondrian

Autorretrato de Frida Kahlo

Retrato de Dora Maar sentada de Pablo Picasso

El grito de Edvard Munch

Autorretrato con oreja vendada de Vincent van Gogh

Marilyn Monroe de Andy Warhol

Gabrielle d´Estrées y una de sus hermanas de un artista desconocido

Majestad de Cimabue y otros artistas

La decapitación de San Juan Bautista de Caravaggio

Olympia de Édouard Manet

La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix

Retrato de la periodista Sylvia Von Harden de Otto Dix

El beso de Gustav Klimt

La Mariée de Marc Chagall

Las Meninas de Diego Velázquez

Los girasoles de Vincent Van Gogh


y aquí el mismo vídeo con las obras representadas al lado, por si hubiera dudas.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Sexo, mentiras y cintas de video

Hay películas que te dejan un buen sabor de boca la primera vez que las ves, pero que no aguantan un segundo visionado. No me ha ocurrido con "Sexo, mentiras y cintas de vídeo" (1989) de Steven Soderbergh, que no solo reafirmó mi opinión primera, sino que sospecho aguantará algún que otro visionado más. La compré en Fnac en una oferta de éxitos del festival de Cannes y la cogí para rellenar más que nada. Sabía que era una película independiente con buenas críticas, pero con el título podía ser cualquier cosa.

El título define muy bien el tema de la película que gira alrededor del sexo y las mentiras. Una pareja, John (Peter Gallagher) y Ann (Andy MacDowell), aparentemente perfecta recibe la visita de un amigo del marido, Graham, que hace mucho tiempo que no ve y con el que no tiene ya nada en común. John mantiene una relación extramatrimonial con Cinthia (Laura San Giacomo), la hermana de Ann. Cinthia y Ann, aunque hermanas, son muy diferentes y no se soportan. Ann es la mujer perfecta, casada, ama de casa y asexuada. Cinthia es pasional y abierta, le encanta provocar a su hermana y disfruta con la idea de que está acostándose con el marido de su hermana. La llegada de Graham afectará a todos. Graham es un solitario, con problemas de impotencia y que graba en vídeo a mujeres hablando de sexo. Él no miente y con la cámara consigue que las mujeres que pasan por su vida se sinceren. Desde el primer momento congenia con Ann, pero a ella le repele la idea del vídeo. Cinthia en seguida va a verlo al saber que Ann está contrariada y decide participar en la grabación del vídeo. Sincerarse ante la cámara hará plantearse las cosas. También Ann decide participar en una grabación al saber de la infidelidad de su marido y hablar sobre un tema que para ella es tabú, aunque consigue girar las tornas y grabar a su voyeur. Los cuatros personajes acaban enrededados en las mentiras, verdades y las grabaciones de vídeo que les afectan de diferente manera.

El guión me parece muy bueno y la interpretación de los personajes está bordada, sobre todo Graham (James Spader), que sabe darle forma a un personaje misterioso, pero simpático. Destacable el hecho de que el guión se escribió en 8 días, se filmó en un mes y tuvo un presupuesto muy bajo.

Es una película que recomiendo. Nada más acabar de verla, me apeteció volver a verla (y eso muy rara vez me ocurre) y me inquietó en la medida que me hizo reflexionar durante un par de días sobre las cuestiones planteadas por la película.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El amante lesbiano

He pasado tanto tiempo bloqueada que ni siquiera me he podido dedicar a mi afición favorita: la lectura. Este verano he retomado el gusto a leer, aunque haya sido más bien cantidad que calidad, pero ya supone un cambio.

Uno de los libros que he leído es "El amante lesbiano" de José Luis Sampedro. No recuerdo qué me llamó la atención, pero si recordaba lecturas anteriores de Sampedro y decidí apostar por un autor que ya conocía.

El argumento gira alrededor de las pasiones oscuras de los personajes y sobre todo de Mario, el protagonista. Mario nos narra en primera persona sus vivencias desde que sale de la consulta médica y se ve de regreso al pasado, entrevistándose con personajes ya fallecidos, que le van revelando sus pasiones y le abren la puerta a que él descubra las propias. El ambiente de la novela me recordaba mucho a "Pedro Páramo" con ese paralelismo al tratar con los muertos y el tiempo parado. Uno de esos personajes, Farida, le provocará para descubrirse a sí mismo y ser lo que siempre quiso ser, pero nunca fue capaz de reconocer: un amante lesbiano.

La novela te atrapa desde el principio, pero no me acabó de convencer y al final tenía ganas de que acabara. No es el tema en sí de las diferentes formas de pasión que me produjera rechazo, es que no conseguí identificarme con unos personajes que se ciegan y se someten a una pasión, sea cual sea, que les justifica su existencia incluso si esta pasión les lleva a la muerte. Quizás esperaba más de la novela, pero si que sentí decepción al terminarla.

¿Alguien más la ha leído? Sería interesante conocer otras opiniones sobre la misma.

¡¡¡2 años!!!

¡Dos años han pasado desde que prometí escribir entradas en este blog!!! y no escribí ni una... En fin, las cosas vienen como vienen y no me vi capaz de escribir ni una línea. Ahora que he conseguido despejar los nubarrones que se cernían sobre mi y me siento más capaz de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, vuelvo con las mismas intenciones intentando compartir un poco de mi mundo interior.